Cuarto oscuro, María Teresa Ciocchi

Me muevo en un cuarto oscuro,
doy vueltas buscando una salida
Me miro las manos preocupada,
con lágrimas que el rostro recorren.
Liberame, cuarto oscuro...
Desencadename,
por favor.
Soltá mi alma.
Mis ruegos tienen como respuesta
una risa que da golpes en las paredes.
¿así se siente, verdad?
Amar es ser prisionero.
Así es... cuando el amor duele.
Quedamos a oscuras,
solo con nuestro reflejo.
El reflejo de quien éramos,
antes de amar.

María Teresa Ciocchi 

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